daniel de culla- españa
El Chasco de la Guerra
Gaza
Blanco de mi mil sarcasmos, ¡santos cielos! La legítima del gran señor del cielo Es esperar la paz hasta la muerte. La ambición de Caín Le lleva a arrebatar a Abel corona y cetro. ¿Cómo ataca Caín? Con tirapedos¡ ¿Cómo se defiende Abel? Con tanquetas hechas de quijadas de Asnos Y fabricadas en las multinacionales del crimen y la guerra. La Onu siempre está borracha Por legitimidad de sus abuelos Que se desgañitan en Rebuznar Bien recio. Hay Asnos en la Onu Que saben de astronomía E indican a punto fijo Que un pesebre se encuentra en el cielo Y más de tejas abajo Donde los Jumentos de la Europa Despuntan de tal modo en su talento. Y dicen que Egipto Recibirá a los asnífluos Busiritas y Licopolitas Que del Rebuzno del Asno Han infringido a las gentes graves daños Y diz que por decreto expreso Del capital y el sonido bronco del diablo Mandarán no tocar ciertas flautas Por siempre Jamás Que muestran bien clarito El daño que produce en el pueblo. “El que más pone, más pierde” Nos dice la abuela. Y así Palestina que pone a sus hijos de parapeto Contra Israel En su talento guerrero Aprendido de ese brujo o hechicero Bigotudo Que se hizo su alimento Como todos los dioses de la guerra De cadáveres asados o bien muertos Y que cual Abel Se ha puesto a Caín de capa y peto. ¿No son hermanos? Nada de eso. El uno prende al otro Y la ambición le lleva a arrebatarle Tierra y testamento. ¿Y cómo terminará la guerra Tal barbarie? Pues como le gusta al Dios eterno Que impuso heredar en la Tierra Como se hereda en el cielo: Veni, Vidi, Vinci Ve, Coge y le Capas¡ Así formando juicios de los más siniestros Acude la Europa Y la America poderosa con sus Asnos Los cuales ya delante del enemigo Pegaron tales Rebuznos en Irak Que sobrecogidos los de Caín Echan a correr Siendo pues los Asnos, como siempre La causa principal de la Victoria. Y sea como quiera Los humildes,”los pobres de la tierra” Los que nada tienen que ver con la guerra Los muertos como siempre y de siempre Se quedarán olvidados En el Almagesto de Ptolomeo Mientras la panza de los sacerdotes del conciliábulo Todos ellos, todos Se llenaran de migas Seguros casi del feliz encuentro Volviendo a cometer acciones bien obscenas Y pretendiendo poseer la Tierra Y ofrecerla al Becerro de Oro Y al Asno de Oro de Apuleyo.
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Por lobogabriel - 3 de Mayo, 2009, 14:22, Categoría: poesia
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